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lunes, marzo 16, 2009

OYANKA, la princesa que se convirtio en montana

por: Eddy Kuhl

Alla por 1590 en el Valle de Sebaco, cuyo nombre en nahuatl "Cihuacualt" significa Mujer Serpiente, a orillas de la laguna Moyoa, habitaba una nacion de indios de Mataglapa bajo el liderazgo del cacique Yamboa. De los metales solamente trabajaban el oro por su ductilidad y belleza. Habian encontrados yacimientos de este bello metal en una cueva en las montanas cercanas al norte del poblado.

Incursiones de los soldados de la corona espanola empezaron a llegar por esa region. El cacique hizo varios presentes de grandes cantidades de tamarindos de oro al rey de Espana. Por esa razon a estos les decian tamarindos reales. Este regalo hizo que despertar la ambicion de los conquistadores, quienes la proxima vez llegaron agresivos y pusieron un resguardo y guarnicion de slodados muy cerca del poblado.

Los nativos resistieron y hubo algunas escaramuzas en que murieron algunos indios y soldados. Mientras tanto en Cordoba, Espana vivian una familia, cuyo padre Joseph Lopes de Cantarero, teniente de la armada espanola habia sido enviado a la provincia de Nicaragua y reportado muerto en una region llamada Sebaco, en un combate con los indios del lugar. La noticia tardo varios meses en llegar a la peninsula.

Cuando la viuda Maria de Alburquerque recibio la noticia su hijo Jose tenia apenas 13 anos de edad, como ella no veia porvenir sin ayuda del salario del padre decidio llevar a su hijo al convento de los padres franciscanos que estaba alli cerca, hablo con Fray Domingo, y logro que admitieran a Jose para estudiar y convertirse mas tarde en sacerdote. Jose, muchacho simpatico como listo, aprendio durante esos anos latin, geografia, historia, oratoria, canones sagrados y teologia.

Cuando le faltaban solamente unos meses para ordenarse el inquieto joven descubrio que el sacerdocio no era su vocacion, era ambicioso, queria ir a aconocer el lugar donde su padre habia muerto y buscar aventuras en aquella tierra misteriosa llamada en aquel entonces Indias Occidentales.

Jose se embarco hacia el Nuevo Continente. Llego a Leon, estuvo alli algunos meses. Ya para entonces habia guardado sus habitos y cumplido los veinte anos de edad. Llego a Sebaco y trato de hacer amistad con la gente cercana al cacique, siendo un joven astuto y culto supo la manera de conocer a la hija del cacique llamada Oyanka. Como ambos eran jovenes y agraciados llegaron a enamorarse, ella era de unos 17 anos de edad, de tez bronceada, ojos cafes ambar, de facciones finas, un tanto sensuales, y cabello largo muy hermoso. Jose se enamoro de ella, la primera mujer en su vida, pero no olvido su proposito de enriqueserse.

Conversando con ella, logro al fin tras un juramento guardar el secreto, que lo llevara a ver donde extraia su padre los tamarindos de oro. Oyanka y Jose, sin dejarlo saber a nadie caminaron dos horas desde el poblado de Sebaco hacia las montanas del poblado de la Trinidad, una legua hacia el noreste del poblado, alli habia una cueva escondida y secreta. Jose y Oyanka entraron en la cueva prohibida con una tea de ocote encendida.

Jose pudo ver ante si una veta de cuarzo donde notabanse adheridos grandes granos del brillante metal desprendio con su cuchillo siete grandes y las guardo en su bolso. Mientras tanto el padre de Oyanka inquiriendo acerca del paradero de su hija, al recibir informacion de la direccion habian ambos tomado, se figuro, que andarian en la cueva secreta. Disgustado ordeno la captura del atrevido jovenzuelo, y el encierro de la princesita. No podia eliminar a Jose por temor a la reaccion de los soldados acantonados en Metapa, pero sabiendo de una incursion de los indios del caribe por el Rio Yaguare, los cuales solian atacar de noche llevandose mujeres y ninos espanoles, envio mensaje a los indios de la raza caribe que si no atacaban a su poblacion les entregaria pepitas de oro y ademas a un joven espanol de muy alta posicion cuyo rescate ellos podrian negociar con la corona espanola en Cartagena de Indias hasta donde llegaban las incursiones de los caribes.

Envio a una avanzada de indios matagalpas a encontrarse con ellos cerca de Muimui e hizo el trato. Asi se deshacia de aquel inoportuno novio de su hija sin necesidad de eliminarlo. Oyanka privada de libertad y oyendo que su novio habia sido enviado custodiado por indios a un ignoto paradero se deprimio tanto que no quiso comer mas, afligido su padre trato de convencerla, pero la enamorada novia le dijo que no podia vivir sin Jose cayendo en un sueno del que segun ella no despertaria hasta que su padre hiciera regresar a su joven amante.

Nadie pudo evitarlo. Oyanka se recosto al principio con los ojos abiertos, pensativa despues de varias semanas cayo en un sueno que no era de la muerte porque nunca corrumpio su cuerpo, era el sueno del que solo el regreso de su amado podia rescatarla.






lunes, diciembre 01, 2008

La Mocuana

Katiana Banana's-La Mocuana Por: Katiana Banana


La leyenda de La Mocuana se puede resumir así: Ha muchos años, en los primeros días de la Colonia, la noticia de los yacimientos de oro que según fama había en los dominios del Cacique de la tercera Villa de Sébaco, llevó allí a muchos españoles, que fueron muy bien recibidos por el indio, quien les entregó tamarindos de oro para que los enviasen al rey de España.
Después del obsequio, el Cacique rogó a los extranjeros que se alejasen y no volviesen. Estos aparentaron hacerlo, pero al poco tiempo regresaron; y esta vez con deliberadas intenciones de sojuzgar al jefe indio. Habiéndolo sabido este, escondió sus tesoros. Únicamente su hija conocía el secreto del escondite. Los españoles fueron derrotados.

Pasó el tiempo y habiendo llegado uno de los hijos de los viejos españoles vencidos, se enamoró perdidamente de la hija del Cacique, que era muy bella. Esta correspondió el amor; y como bien sabía ella que su padre se opondría rotundamente al matrimonio, huyó con el español.
Generosa, le dio a su amante europeo las riquezas que poseía y este, satisfecho, y no esperando nada más de la pobre india, la encerró en la cueva de un cerro y le tapó su salida; pero ella, conocedora del lugar, logró escapar por otro lugar.
La actitud de su amante le causó la perdida del juicio y se convirtió en la bruja La Mocuana... Desde entonces se aparece en los caminos e invita a los transeúntes a seguirla hasta la cueva. La gente dice que nunca le han podido ver el rostro; solamente su larga y cimbreante figura y su preciosa cabellera.

Tomado de Enrique Peña Hernández: Folklorede Nicaragua. Editorial Unión, Masaya, 1968.


lunes, noviembre 24, 2008

La Llorona

lallorona By: rareworlds

La Llorona es una figura popular de esas tenebrosas historias que aterran el sueño de las comunidades campesinas. Sus lamentos aparecen en medio del coro nocturno de voces de animales y del ritmo monótono de aguas de quebradas y ríos. Ese concierto lúgubre es el mismo que ha interrumpido el sueño de generaciones enteras en los pueblos diseminados en los misteriosos espacios vírgenes de nuestra América.

En Nicaragua se oyen los lamentos de la llorona transportados vertiginosamente por los caprichosos vientos que proviene de las cuatro esquinas del mundo, Hasta donde cuenta la gente, La Llorona se manifiesta a través de un quejido largo y lastimero, seguido del llanto desgarrador de una mujer cuyo rostro nadie ha visto.

En el bario del Calvario de León, se sabía que cerca del río, allá detrás del Zanjón, pasaba el llorido de la Llorona. Las lavanderas del río contaban que apenas sentían caer el sereno de la noche, debían recoger la ropa aún húmeda y en un solo montón se la llevaban. De lo contrario, La Llorona se las echaba al río. Según el comentario de las lavanderas, La Llorona es el espíritu en pena de una mujer que había botado a su chavalito en el río.

Sobre La Llorona se oyen muchas versiones, pero algunas explican que ese llanto misterioso es el profundo dolor de una madre que perdió a un hijo ahogado en el pozo mientras lavaba la ropa en el río. Pero ¿quién era esa mujer? ¿Quien podrá decirnos más sobre la vida de esa misteriosa alma en pena?

Siempre en búsqueda de conocer más y más sobre este y otros personajes de la tradición oral de nuestro pueblo nos embarcamos rumbo a la isla de Ometepe. (....)

...Doña Jesusita, se llamaba la anciana solitaria que viendo nuestro interés por conocer las historias del pueblo empezó a contarnos sobre el origen del llanto de la madre en pena.

“...En aquellos tiempos de antigua, había una mujer que tenía una hijita de unos 13 años, ya sazoncita estaba la mujercita. Ella ayudaba a lavar la ropita de sus nueve hermanitos menores y acarreaba el agua para la casa.

La mamá no se cansaba de repetir a la hija cada vez que la veía silenciosa moler el maíz o palmar la masa cuando el chisporreteo de la leña tronaba debajo del comal de barro:
-Hija, nunca se mezcla la sangre de los esclavos con la sangre de los verdugos. Ella le decía verdugos a los blancos porque la mujer era india. La hija, en la tarde salía a lavar al río y un día de tantos arrimó un blanco que se detuvo a beber en un pocito y le dijo adiós al pasar. Los blancos nunca le hablaban a los indios, solo para mandarlos a trabajar. Pero la cosa es que ella se encantó del blanco y los blancos se aprovechaban siempre de las mujeres.

Entonces bajo un gran palencón de ceibo que sirve para lavar ropa, ahí por el río, se veían todos los días y ella se metió con él.

- Mañana, blanco, nos vemos a esta misma hora, -le decía siempre.
Claro, el blanco llegaba y la indita salió pipona, pero la familia no sabía que se había entregado al blanco. Dicen que ella se iba a ver bajo el guanacaste, para que las lavanderas no la vieran y no fueran a acusar con la mamá.

Allá al tiempo, ya ella estaba por dar a luz, entonces entró un barco a la isla, aquí en Moyogalpa. Ya se iba el blanco, se iba para su tierra y entonces como ella estaba por criar, ella le lloraba para que se la llevara. Pero ¡dónde se la iba a llevar! La indita lloraba y lloraba, inconsolable, a moco tendido. Él se embarcó y a ella le dio un ataque, cayó privada.

Cuando ella se despertó al día siguiente, estaba un niño a su lado y en lugar de querer aquel muchachito, lo agarró y con rabia y le dice:
-Mi madre me dijo que la sangre de los verdugos no debe mezclarse con la de los esclavos.

Entonces se fue al río y voló al muchachito y ¡pan! Se cayo cuando cayó al agua. Al instante se oyó una voz que decía:
¡Ay! madre... ¡ay madre!... ¡ay madre!...
La muchacha al oír esa voz se arrepintió de lo que había hecho y se metió al agua queriendo agarrar al muchachito pero entre más se metía siguiéndolo, más lo arrastraba la corriente y se lo llevaba lejos oyéndose siempre el mismo llanto: ¡Ay madre!... ¡ay madre!... ¡ay madre!

Cuando ya no pudo más se salió del río. El río se había llevado al chavalito pero el llanto del niño que a veces se oía lejos otras veces aparecía cerquita: ¡Ay madre!... ¡ay madre!... ¡ay madre!...
La muchacha afligida y trastornada con la voz, enloqueció. Así anduvo dando gritos, por eso le encajaron La Llorona.

Ahora las madres para contentar a los muchachitos que lloran por pura malacrianza, les dicen:
-Ahí viene la llorona...
La mujer enloquecida se murió y su espíritu quedó errante, por eso se le oyen los alaridos por las noches... “Por ahí se anda La Llorona, hasta la vez se le oye por todo el río.”

Tomado de La Llorona (fragmentos) en Milagros Palma: Senderos Míticos de Nicaragua। Editorial Nueva América, Bogotá, 1987.




martes, abril 22, 2008

La Carretanagua

La carretanagua es una carreta fantasma, embrujada, toda floja y vieja que sale por las noches en busca de almas. Hace un ruido infernal como si rodara sobre piedras que la estremecen y la hacen vibrar a cada paso. Viene conducida por la Muerte Quirina, un esqueleto que viene cubierto con un manto blanco. La jalan dos buelles esqueléticos con las costillas casi de fuera. Viene tirada a gran velocidad pero se para en las esquinas y desaparece, volviendo aparecer en la siguiente calle. La gente dice que es porque no puede cruzar las esquinas porque son en forma de cruz. En las calles oscuras y solitarias se puede escuchar el ruidaje causado por la carreta, y los perros aullando y todos los otros animales asustados.



Dona Ursula me contó:


" Yo estaba solita ingrima en la casa esperando que llegara Pedro, mi marido. Eran ya como las once y media de la noche y de repente un ruido horrible y el perro aullaba sin parar. Sentí miedo pero cogí valor y me asome por la ventana para ver que era lo que estaba haciendo ese ruido.

Lo que vi me dejo fría, era una gran carreta que llevaba 4 pasajeros cada uno llevaba una vela encendida en las manos. Ellos hiban cubiertos con unas sabanas blancas y se lamentaban. De repente vi que uno de los pasajeros se bajo de la carreta y venia en dirección mía y me ofrecía una veladora mientras me suplicaba "reza por mi alma". Fue tanto el horror que me dio que no supe mas de mi.

Cuando mi marido llego me encontró tirada en el suelo con un hueso en la mano y ardiendo en fiebre, yo no podía ni hablar, la voz no me salia. Así pase como por 3 días."







Se dice que los pasajero que lleva la Carretanagua son las animas del purgatorio que andan penando, por eso piden que recen por sus almas.

Los que logran verla llevan una fuerte impresión por eso se desmayan, o pierden el conocimiento, despertando después con una fuerte fiebre, unos pierden el habla y han habido casos muy raros en que se mueren con solo el echo de haber visto a la terrible Carretanagua.